CLASE 2016, “Transformemos el aprendizaje” se llevará a cabo los días 26 y 27 de octubre en el Hotel Camino Real de Polanco en la Ciudad de México, dirige su atención hacia la generación de un espacio de reflexión, discusión y difusión de prácticas educativas innovadoras que fomenten el aprendizaje en los niños y jóvenes mexicanos. Un aprendizaje que les permita su desarrollo pleno, el acceso a condiciones de vida dignas y una participación ciudadana responsable para construir un país más justo y democrático.

Nuestros niños y jóvenes tienen derecho a una educación de calidad que les proporcione las habilidades necesarias para enfrentar los retos del siglo XXI. Sin embargo, garantizar el derecho a una educación pertinente, aceptable, relevante, útil y significativa para sus vidas es un reto que debemos enfrentar a través de un esfuerzo nacional.

En México el desempeño académico de nuestros alumnos está lejos de ser satisfactorio: la última evaluación de PISA (2012) muestra que en matemáticas, el 55 % de los alumnos mexicanos no alcanza los niveles de competencia básicos; el 41%, en Lectura, y el 47.5%, en Ciencias.

Así mismo, el último informe del INEE (La educación obligatoria en México 2016) presenta las siguientes conclusiones respecto al logro de los alumnos mexicanos en los diferentes niveles de la educación obligatoria:

  • No se están alcanzando los niveles de logro establecidos en los planes y programas de estudio nacionales; un alto porcentaje de estudiantes apenas logra adquirir las competencias básicas de las asignaturas, mientras que sólo una minoría domina de manera satisfactoria los aprendizajes curriculares que implican habilidades del mayor nivel cognitivo.
  • En términos de equidad, hay importantes brechas en el logro educativo de los alumnos dependiendo del tipo de escuela, siendo las escuelas indígenas las que presentan las condiciones más desfavorables.
  • Las escuelas que presentan las condiciones más precarias y que están situadas en contextos de alta marginación, ofrecen menos oportunidades a sus alumnos. Así la educación, lejos de ser impulsora de la movilidad social, se convierte en reproductora de las desigualdades sociales.
  • A pesar de avances en los últimos 15 años, el ritmo de los mismos ha sido muy lento en primaria y casi nulo en el nivel de secundaria.

Para que la educación impulse oportunidades, requerimos revertir los bajos resultados de nuestros alumnos, reducir las brechas y romper la asociación entre niveles de desempeño y marginación y hacerlo en un corto plazo. Por ello, es de enorme relevancia reflexionar junto con los docentes lo que constituye un aprendizaje profundo y cómo podemos propiciarlo en nuestras aulas.

Nuestro país enfrenta una coyuntura importante que debemos aprovechar en beneficio de nuestros niños y jóvenes. La Reforma Educativa ha planteado transformaciones importantes en las reglas de operación del sistema, recobrando la rectoría del estado; impulsando la evaluación como una pieza indispensable para la mejora y diseñando un Servicio Profesional Docente que garantice que los mejores ingresen a esta profesión, los acompañen en la profesionalización de su desempeño, les brinde una formación continua pertinente y reconozca su labor.

Sin embargo, la transformación debe ocurrir ahora en las aulas y para ello, debemos contemplar los cambios pedagógicos que se requieren para desarrollar en todos los alumnos las habilidades complejas que demanda el siglo XXI.

CLASE 2016 quiere contribuir abriendo un espacio de diálogo y reflexión sobre cómo propiciamos un aprendizaje profundo y significativo en ambientes formales e informales. Los alumnos, que en condiciones adversas muestran buenos aprendizajes, nos inspiran a confiar en que cada escuela y sus maestros, con los apoyos necesarios, pueden hacer la diferencia en la vida de nuestros niños y jóvenes.